El alcohol intensifica la masculinidad tóxica en las relaciones latinas

Echando un vistazo a que tan común la masculinidad tóxica es aumentada por el alcoholismo

traducido por Ma Salazar

A menudo, el consumo de alcohol puede darnos esa confianza para crear nuevas relaciones, amistades y bailar como si nadie estuviera mirando, pero el alcohol también puede ser el culpable de una toxicidad inimaginable.

Masculinidad tóxica

Desde muy temprano, a los niños se les enseña a no expresar la vulnerabilidad y, en cambio, se les da la responsabilidad de mantenerse fuertes y en el poder, incluso aún cuando puedan no saber cómo se ve eso.

Hay una larga historia de consumo de alcohol en la cultura latina, particularmente entre los hombres. Esta masculinidad exagerada en la forma de un orgullo masculino agresivo se llama machismo. La hipermasculinidad agresiva se proyecta como una obsesión con el estado, el poder y el control a cualquier costo.

Muchos hombres se sienten obligados a reprimir sus emociones, lo que puede resultar en la negación de una variedad de traumas no tomados en cuenta y dejar problemas personales irresueltos. Esto a menudo puede llevar a estados de depresión entre otras conductas poco saludables que se desarrollan.

Esos comportamientos se expresan luego a través de la disociación, la violencia y la automedicación que luego conduce al abuso de drogas y el consumo de alcohol, según Robert Peralta en su artículo, “En la intersección de la violencia interpersonal, la masculinidad, y el uso de alcohol: Las experiencias de hombres heterosexuales perpetradores de violencia de pareja íntima.”

Hogares latinos

Tener nuestra tierra y nuestras casas despojadas de nosotros y de nuestros países está obligado a provocar un trauma de un tipo sin reparaciones a la vista. Las personas en nuestras comunidades latinas tienen un mayor riesgo de enfrentar mecanismos poco saludables.

“Muchos latinos están situados en áreas que son muy pobre, con sistemas educativos pobres, la falta de acceso a servicios de salud, y una experiencia vivida interiorizada que potencialmente se desplaza de uno de orgullo, a uno de sentirse incomprendido y ostracizado,” Christauria Welland dijo en su libro, “Sanando de la violencia: el viaje de los hombres latinos hacia una nueva masculinidad.”

Violencia en las relaciones

Cuando el amor entra en escena, nos sentimos reformados sólo para que surjan heridas en nuestras relaciones. Entonces, a lo largo de la historia, aparecen mecanismos de afrontamiento poco saludables, como beber y enfadarse, a menudo atacando a quienes están más cerca de nosotros.

Beber constantemente con amigos y familiares ayuda a permitir que tanto el comportamiento tóxico reconocido como el no reconocido continúen a nuestro alrededor.

“Para los trabajadores agrícolas y en algunos casos, los trabajadores migrantes urbanos, etnográficos y otros estudios han descrito el fenómeno del consumo excesivo de alcohol en grupos como una forma común para que los hombres se socialicen fermentados por la falta de opciones recreativas alternativas,” dijo Organista Worby en el libro, “Uso de alcohol entre trabajadores masculinos.”

Esto es cuando la violencia y el abuso, ya sea emocional o físico, entran en escena.

“Cerca de 5.3 millones de incidentes de violencia personal íntima ocurren cada año en los Estados Unidos entre mujeres mayores de 18 años,” escribió Welland en su libro. “La mayoría de los asaltos son ‘relativamente menores’ [y] consisten en empujar, agarrar, empujar, abofetear y golpear.”

Manteniendo la salud

Es esencial aprender los primeros signos de violencia emocional y física entre nuestros compañeros y amigos. Comience a hablar con amigos y mentores, creando espacios donde se fomente el aprendizaje y el crecimiento para mantener una mentalidad segura y saludable. Esto puede ayudarnos a abordar y resolver problemas cuando surjan. A veces, eso puede requerir que las personas se alejen de la situación, pero al menos eso deja de permitir el comportamiento tóxico.

Beber no es una excusa para que las personas sean una mierda entre sí y debemos ayudarnos mutuamente a buscar ayuda profesional y saludable para superar los estigmas y el trauma familiar generacional.

Cuanto más temprano podamos abordar los problemas en nuestras vidas personales y en nuestra comunidad, más temprano podremos romper los patrones dentro de nuestras comunidades y futuras generaciones.


Ayuda disponible de:

  • HSU Campus Advocate Team (North Coast Rape Crisis Team)
    • (707) 445 -2881
  • HSU CAPS
    • SHC: (707) 826-3236 (incluye asistencia telefónica fuera de horario)
    • BSS: (707) 826-3921
    • Terapia de pareja económica Disponible para no estudiantes también
    • hsucaps@humboldt.edu
  • Educación para la salud de HSU
    • (707) 826-5228
    • hsuphe@humboldt.edu

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