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Opinión: Turistas aman a México, pero no la cultura 

Traducido por Marisabel Perez Moreno y Grafico por Guillermo Salazar

La semana pasada se llevó a cabo una presentación de música clásica en el patio de un complejo turístico en Mazatlán, México, mientras que al mismo tiempo en la playa, una pequeña banda tocaba música al estilo sinaloense para los bañistas. Mientras tocaban, los asistentes al concierto se quejaron sobre el ruido fuerte que provenía de la playa. Las conversaciones comenzaron a surgir en plataformas de redes sociales como TikTok y X (previamente conocido como “Twitter”). El magnate local, que se dedica a la hospitalidad, Ernesto Coppel, abogó para que se estableciera una nueva política en la cual las 7 p.m. sea considerada la hora límite para música en vivo en las playas.

“No dejan que la gente descanse. Tengo quejas de cientos de turistas estadounidenses que me han dicho que no regresaran a Mazatlán por los escándalos y el ruido”, dijo Coppell a través de The Mazatlan Post.

Aunque algunos informes indican que solo se permitiría a ciertas bandas presentarse en las playas a partir de ahora, incluyendo 15 grupos norteños y 12 bandas sinaloenses. Esto enfureció a las personas, músicos locales y a muchos mexicanos, ya que la ciudad es famosa por su música en vivo en la playa. Además, esto afecta a los empleos de cientos de músicos que dependen de sus presentaciones y que ahora no se les permite. 

Esto causó que cientos de músicos y activistas llenaran la zona turística, también conocida como “el malecón”, con música en vivo y protestar contra estas posibles políticas durante una de las semanas más concurridas de turistas, la Semana Santa. Incluso la banda del Ejercito Mexicano mostró su solidaridad y fue parte de la protesta. Videos en línea han recibido millones de vistas en diferentes plataformas. 

Como una persona de ascendencia sinaloense, no me gustaba la música de banda, cuando de niña me llevaban a fiestas mexicanas. No fue hasta hace poco que comencé a viajar más a Mazatlán y fue allí cuando comencé a apreciar, disfrutar y verdaderamente amar la música que crearon mis antepasados. No hay nada como bailar en la arena cálida de Mazatlán, con música de banda en vivo y una cerveza Pacífico en la mano, o en mi caso una Buchanans con jugo de piña. 

Me encanta que Mazatlán sea la perfecta combinación de destino turístico para otros mexicanos y mesoamericanos. No parece ser un destino turístico tan americanizado en comparación con otros lugares que he visitado, como Cancún y Puerto Vallarta. En los últimos años, Mazatlán nos ha servido a mi familia y a mí como el mejor destino divertido y familiar para reuniones anuales que unen a miembros de mi familia de California, Sonora, Sinaloa y Jalisco.

Lo curioso de este concierto inicial que destacó la polémica, es la percepción que los asistentes del concierto tienen del lugar. No creo que alguien piense en Mazatlán como un lugar relajante, ya que es conocido por su ambiente y creo que hay muchos otros lugares en el mundo, e incluso en México donde una presentacion de guitarra clásica sería apropiada, pero ¿cómo van a organizar algo así en una ciudad tan alegre y turística y enojarse porque la música local es “demasiado ruidosa” y “arruina su presentación”? Lo más triste es que estos supuestos “apreciadores de la música” viajaron desde otros países a esta ciudad específica, no para disfrutar de la música local en vivo, sino para ver otra presentación cultural extranjera y despreciar la música local. Es extraño. No entiendo como pueden organizar, planear, viajar a Mazatlán y no esperar escuchar música de banda, me desconcierta. Realmente siento que si no les gusta, no deberían de haber venido y definitivamente no deberían de regresar hasta que estén dispuestos a respetar la cultura de los mazatlecos, y no soy la única persona que piensa así. 

Un usuario de X dijo, “No me gusta la banda, pero obviamente voy a ser el más pinche bandero norteño alterado sinaloense si eso significa cagarles la vida a los ricos y a los gringos que están arruinando Mazatlán y más”. 

Muchas personas han recurrido a las redes sociales para compartir como los propietarios y políticos locales se están poniendo a lado de los turistas, por el dinero. Pero, ¿a qué precio? ¿Borrar la cultura? ¿Librar a los artistas locales de esta plataforma y de empleos para mantener a sus familias? ¿Para las personas que visitan por una semana para sentarse en la playa y beber piñas coladas y nunca ayudan a la economía o a la comunidad local? En conclusión, creo que esta situación es triste, la música de banda y nortena en vivo es de lo que Mazatlán es conocido. Más allá de una hora límite, están afectando trabajos, arte, expresión y cultural de los mazatlecos locales, todo para recibir la validación de los turistas gentrificadores. 

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