Novelas: Mas que una programa de última hora

Son después de las 7 de la tarde. Ha sido un día largo, mi madre lleva trabajando desde las 4 de la mañana y sólo nos quedan unas horas para estar juntas antes de acostarnos. Ponemos la televisión en Univisión o Telemundo para ver nuestra novela diaria.

Ver novelas y películas en español con mi madre y mis abuelos sigue siendo un recuerdo vívido para mí. Siempre he sentido que eran una forma de ver cosas de la tierra nativa de mi madre, México, que nunca podía ver aquí en los Estados Unidos.

Cuando era pequeña, nunca vi ninguna representación de mi herencia latina en la televisión, excepto “Dora la Exploradora” o “Maya y Miguel”. Incluso un estudio reciente realizado por The Annenberg Inclusion Initiative descubrió que de las 100 películas más exitosas de cada año entre 2007 y 2018, sólo el 3% eran actores latinos en papeles principales o coprotagonistas.

Sin embargo, esto no es nada nuevo. Yo vi esa estadística en casa y, durante mucho tiempo, me pregunté cómo sería la vida si mis abuelos no tuvieran que venir en busca del sueño americano.

Esto no es realmente una comparación o contraste entre esta cultura o aquella. Para mí, estas novelas son una forma de ver más allá de lo que he vivido aquí en EEUU. Mientras las veo, me fijo en el idioma, la arquitectura, las plantas que no son comunes, las costumbres y la gente que se parece a mí. Veo un mundo diferente al de EEUU.

Tienen historias de amor romántico, drama, discusiones familiares, violencia y sabiduría con las que creo que todos podemos relacionarnos. También es divertido enamorarse de los actores latinos de vez en cuando. A mis tías, a mis primas y a mí nos encanta cuando sale una novela con William Levy, un actor cubano.

Sin embargo, tengo que admitir que algunas novelas son exageradas. Hay muchos ejemplos de familias ricas, y mujeres como Teresa que están dispuestas a hacer lo que sea para conseguir un estatus más alto, ya sea en dinero o en relaciones.

Por otro lado, una de las principales caídas de las novelas convencionales es la falta de representación de los pueblos indígenas de México y Sudamérica. Eso es un problema para mí, porque las raíces indígenas forman parte de la historia latina y necesitamos saber más sobre eso.

Tienen una forma de conectar a la gente a través del lenguaje. En mi opinión, a veces las cosas en otros idiomas suenan más significativas que cuando están en inglés. Por ejemplo, en la novela “Café con Aroma de Mujer”, la madre de la protagonista dice “Si uno tiene un pendiente, organízalo. Eso le va dar tranquilidad en el corazón.” En inglés eso se traduce a “If you have something pending, organize it. That will give you peace in the heart.”

Las novelas me han ayudado incluso a mejorar mi español. Sin ellas, creo que no oiría suficiente español como para hablarlo con claridad. Mis padres siempre hablaban algo de español, pero las novelas me ayudan a poder tener una conversación natural con mis abuelitos.

A veces incluso me engancho a los dichos y acentos de otras culturas latinas mientras veo las novelas

Para mí, todavía faltan muchas piezas sobre la vida de mis antepasados, pero ver películas y novelas en español me inspira a aprender más. A través de ellas, puedo imaginar los frondosos bosques y las frutas silvestres, los ríos limpios, los remedios de hierbas y los largos viajes y dificultades de mis antepasados.

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