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‘Heated Rivalry’: Representación en los medios de comunicación queer

Recientemente, “Heated Rivalry” ha  sacudido la escena romántica. En solo un  mes, “Heated Rivalry” alcanzó el primer  lugar en HBO Max tras el estreno de sus dos  primeros episodios. Aunque el programa  atrae a una amplia audiencia, cuenta  principalmente con una audiencia femenina. 

El programa ha sido elogiado no solo por  su romance apasionado, sino también por  cómo evita enfocarse en estereotipos de la  tragedia queer. En su lugar, la historia destaca  la química entre sus dos personajes principales,  los rivales Shane Hollander y Ilya Rozanov,  cuando compiten en la Liga Nacional de Hockey. Esto es importante porque los medios  deportivos han invisibilizado históricamente a  los hombres gays. Jacob Tierney, un director  gay, productor y escritor de “Heated Rivalry”  desafía la masculinidad tóxica, el silencio de  los vestuarios y los estereotipos alrededor de  atletas queer. 

Una escena que me llamó la atención fue  cuando Shane y Ilya estaban en vestuarios  separados mientras se enviaban mensajes de  texto el uno al otro. Hay una obvia diferencia entre ellos y los otros hombres en la habitación,  una separación que refleja el silencio y el  aislamiento que los jugadores queer sienten a  veces en estos espacios. Este momento captura  silenciosamente cómo la identidad queer existe  en estos espacios, aunque permanezca oculta.

Lo que el programa hace especialmente  bien es representar la vulnerabilidad emocional  entre los atletas masculinos y normalizar el  deseo queer sin tragedias. Esto es importante  ya que muchas películas queer se basan en el sufrimiento para justificar sus historias.  Incluso en películas con finales felices como  “Maurice” se centran profundamente en  infancias trágicas. En su lugar, “Heated  Rivalry” muestra a los hombres gays como  competitivos, talentosos y respetados en los  espacios deportivos en vez de ser rechazados  por ellos. Esto demuestra que los mejores  jugadores pueden ser queer y que esa  representación existe en espacios donde ser  queer pasa a veces por desapercibido. 

Ya que los deportes están vistos  culturalmente como “masculinos”, esta  representación importa, y el programa incluso inspiró a Jesse Kortuem, un jugador de hockey para Cutting Edges Hockey Club,  que después de años de privacidad, se declara  públicamente gay.

“Heated Rivalry” también abre una  conversación mayor sobre quién llega a ser  representado en series y películas queer. Con  un personaje principal Asiático, el programa  lleva un paso adelante en diversidad,  especialmente para los personajes queer. Se  necesita más representación como esta y para  otras comunidades. ¿Dónde están los hombres  de color en las series románticas gays? 

La representación no es solo sobre  presencia, sino también sobre centralidad.  Los personajes de color, si están  representados, normalmente carecen de  complejidad o agencia. La industria tiende a  tratar a las personas gays y las personas de  color como cajas de diversidad separadas. Hay un gran patrón cultural en el que  las narraciones deportivas queer centran  a protagonistas blancos. Los medios de  comunicación consideran el progreso como  “suficiente” en el momento en el que un  grupo marginalizado es hecho visible,  mientras se espera que las personas de color esperen su turno. 

Esto no es solo una opción creativa. Hay  una abrumadora mayoría de personajes  masculinos gays blancos en la industria,  especialmente en narrativas deportivas.  Mientras hay otros programas y películas que  presentan personajes queer negros o latines  como “Moonlight” y “Looking”, estos son  raramente convencionales o ampliamente  promovidos. Los atletas queer de color  enfrentan discriminación interseccional, y  la manera en que los medios lo invisibilizan  refuerza quien es visto como comercializable y  con el que se puede identificar el público. 

En conclusión, la apreciación y la  responsabilidad pueden coexistir. “Heated  Rivalry” es un poderoso romance que  avanza la representación gay en los deportes,  pero también refleja la necesidad por más  personajes queer de color. El verdadero  progreso requiere narrativas interseccionales,  no sólo visibilidad.

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