Compartiendo el campo: las mujeres se unen al equipo masculino de lacrosse
Al sudor, la habilidad y la determinación no le importa el género. En el equipo
masculino de lacrosse de Cal Poly Humboldt, las mujeres saltan al campo y salen de las canchas.
Dejando atrás las canchas
Alisa Keawprasert se transfirió a CPH este semestre, ya que había estado en contacto con el entrenador y el equipo de lacrosse masculino. Después de observar
los entrenamientos, Keawprasert se unió a la liga, convirtiéndose en la primera portera del equipo masculino de lacrosse desde su fundación en 1983.
“Creo que fue un shock para ellos que una mujer quisiera jugar, pero estaban emocionados”, dijo Keawprasert.
A pesar de las críticas y opiniones externas, Keawprasert se mantuvo centrada en su propósito. Con el apoyo de sus entrenadores y compañeros de equipo, se dedicó al autocuidado, una práctica derivada de heridas pasadas que la obligaron a reflexionar sobre el equilibrio.
“Creo que es muy importante darse un respiro”, dijo Keawprasert. “Si te lastimas, no te presiones y puedes confiar en los demás, recordando que tienes a alguien a
tu lado”.
Su objetivo principal es, con el tiempo, generar suficiente interés para restablecer un programa de lacrosse femenino que no ha estado activo desde el año escolar 2020-2021. Por ahora, cree que el cambio empieza con la presencia.
La trayectoria de Fallon Johnson, estudiante de primer año de ciencias del fuego, en el lacrosse comenzó durante su segundo año de preparatoria. Después
de enterarse del equipo masculino de CPH, habló con el entrenador y obtuvo la autorización para unirse. Al principio dudó, pero se disipó al recibir ánimo.
“Han sido muy amables y atentos”, dijo Johnson. “Los entrenadores estaban encantados de contar con otro jugador, sin importar quién fuera”.
La adaptación para Johnson ha sido física, ya que el lacrosse masculino permite más contacto que los juegos femeninos a los que está acostumbrada. A pesar de
ello, Johnson acepta el reto. Compara su vida en el lacrosse con su tiempo como bombera, ambos físicamente intensos y con gran capacidad de recuperación. Para
otras atletas que estén considerando dar el salto, su mensaje es simple: solo háganlo.
“En cada entrenamiento me esfuerzo al máximo”, dijo Johnson. “Intento mantener el ritmo y mejorar mi posición en el equipo, no solo para mí, sino para
todos los demás. Merezco estar aquí”.
A diferencia de sus compañeras de equipo, Molly McFarland, estudiante de primer año de negocios, nunca había jugado al lacrosse antes de unirse al equipo
masculino. Inicialmente, McFarland ingresó a la universidad con otro deporte en mente, pero pronto descubrió que ya no era para
ella.
“Definitivamente dudé simplemente porque nunca había jugado a lacrosse”, dijo McFarland. “No quería ser vergonzosa ni terrible, y es difícil estar en
un equipo masculino simplemente porque hay muchas desventajas físicas como mujer, pero puedo encontrar la manera de
superarlo”.
McFarland se sorprendió con el apoyo del equipo. Sin su propia equipación, sus compañeros le ofrecieron la suya, mientras que los entrenadores dedicaron
tiempo extra a explicar la mecánica y los ejercicios. Para McFarland, esta experiencia representa una oportunidad.
“Es bueno entender que nada puede limitarte por tu género. Si quieres practicar un deporte para hombres, puedes hacerlo”, dijo McFarland. “No hay nada que te detenga”.
“¿Por qué no?”
El entrenador principal Augustus Johnson, quien comenzó a entrenar al equipo en 2021, se refiere a la liga como el “equipo mixto de lacrosse de CPH”. Cuando Keawprasert se transfirió y expresó su interés en jugar, Johnson habló con la liga sobre su incorporación al equipo.
“En general, todos mis jugadores y el resto de la liga me han apoyado muchísimo y están entusiasmados con la oportunidad
de ser más inclusivos”, dijo Johnson.
Dirigir una plantilla mixta requiere conocer las diferencias en las reglas del lacrosse masculino y femenino, pero Johnson afirma que la esencia del deporte
sigue siendo la misma.
“Solo dije, ‘Oye, estas mujeres van a jugar con nosotros. Así es’”, dijo Johnson. “Son tus compañeras; las apoyas como a
cualquier otra persona en este campo”.
Si despierta suficiente interés, él ve potencial para entrenar a un equipo femenino en el futuro. Hasta entonces, su prioridad es mantener un ambiente
acogedor.
“Creo que es realmente valioso tener un lugar en donde personas de todos los géneros e identidades puedan compartir el campo”, dijo Johnson.
Para Alec Vargas, estudiante de penúltimo año, y Tonton Drobny, estudiante de segundo año, el cambio fue natural. Vargas, quien ha jugado lacrosse desde la preparatoria, explicó que la dinámica del equipo no ha cambiado; otro compañero simplemente se ha unido.
“Creo que es genial dar la bienvenida a personas de todos los niveles y géneros”, dijo Vargas.
Drobny, quien ha jugado lacrosse desde los cinco años, compartió una actitud similar. A medida de que se unían más mujeres, él notó que se formaba un sentido de comunidad.
“Creo que es bueno integrar y enseñar a la gente sobre el deporte”, dijo Drobny. “Cuando tienes un deporte que permite
mezclar géneros, ¿por qué no?”

